CÓMO SALIR DE UNA DESMOTIVACIÓN O SITUACIÓN DE BLOQUEO MENTAL

CÓMO SALIR DE UNA DESMOTIVACIÓN O SITUACIÓN DE BLOQUEO MENTAL

CÓMO SALIR DE UNA DESMOTIVACIÓN O SITUACIÓN DE BLOQUEO MENTAL

 

COMIENZA A MOVERTE EN EL SENTIDO FÍSICO Y MENTAL

Por definición, te sientes atrapad@ en tu vida cuando crees que no te puedes mover… Pero en realidad ¡sí que puedes! Es una ilusión pensar que estás completamente inmóvil. Es más, sugiero que moverte, en cualquier dirección y de cualquier manera, sea lo primero que hagas.

El agua estancada se corrompe, se llena de bacterias y algas que la vuelven turbia. Lo mismo le ocurre a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Si nos quedamos “fosilizados” en las mismas ideas que hace 30 años, si no cambiamos nuestra visión del mundo mientras que nuestras circunstancias sí han cambiado, nos volvemos turbios. Nos estancamos, nos llenamos de negrura, envidia, desesperación, resentimiento y malas ideas.

Para purificar el agua estancada lo primero que haríamos es permitir que circule, oxigenarla, ponerla en movimiento. Esto mismo podemos aplicarlo a nuestro cuerpo físico y a nuestras emociones: si estamos en un estado de bloqueo, lo primero que hemos de hacer es MOVERNOS.

Mover el cuerpo, tambalear la mente, salir, oxigenarnos, compartir, interaccionar, encontrar otras realidades. Como magistralmente expresa Gabrielle Roth en su libro “Mapas para el éxtasis”

 

” Si se pone en movimiento la psique, ésta se cura sola. El enemigo es la inercia, sea de la energía del cuerpo, muros alrededor del corazón o actitudes fijas de la mente”

“EL MOVIMIENTO ES EL REMEDIO”

 

En la práctica “moverse” puede suponer:

– Salir a pasear, hacer ejercicio,  manualidades, bailar, fregar los platos o regar las plantas cada vez que te sientas en un estado de angustia, opresión e inmovilidad. No menosvalores el poder de mover el cuerpo a la hora de calmar la mente y el corazón.

– Leer libros de autoayuda o artículos que te hagan pensar de forma más amplia, que te inspiren. Buscar historias reales de personas que se han superado o han crecido de alguna manera.

– Ver películas, ir a museos o exposiciones, a la biblioteca, a restaurantes de comida rara y exótica.

Es interesante buscar estímulos que te hagan salir de lo conocido, que te obliguen a ver la realidad de forma diferente.

Una vez que hayas movilizado y removido tu cuerpo, tus ideas y tus emociones, es el momento de pasar al siguiente paso.

 

COMIENZA UN NUEVO HÁBITO O PON ESTRUCTURA EN TU DÍA A DÍA.

Para disolver totalmente los bloqueos, no basta con movernos de forma caótica o hacer cualquier cosa. El paso 1 sólo es el impulso para pasar a una acción más enfocada.

Párate un momento y piensa: ¿Cómo saldrías de una telaraña gigante o de una zona llena de fango? ¿Te moverías para todos lados y sin orden, haciendo aspavientos con los brazos, la cabeza y los pies? ¿O más bien… seguirías una única dirección y perseverarías en el movimiento en esta línea? Aquí está la respuesta.

Para salir del estancamiento vital, no hay nada más fácil y efectivo que adquirir un nuevo hábito.  Y en este punto, no importa nada cuál sea el hábito elegido, sino el proceso de acción continuada y enfocada que seguimos al construirlo.

Es decir, el secreto para desbloquear una mente confundida es comprometerse con una acción y ejercitarla en el tiempo. Puede ser hacer deporte, escribir, decorar la casa, anotar los sueños nocturnos o tejer diez minutos todos los días, no importa la actividad que elijas sino que seas constante en ella. Porque el movimiento enfocado, continuo y paciente te saca del bloqueo. Y te nutre de la vitalidad que necesitas, verás cómo a los cinco o seis días ya te notas con más claridad, más energía y menos agobio.

 

CAMBIA TU MENTALIDAD Y PASA TUS BLOQUEOS A PREGUNTAS.

Si has decidido moverte y posteriormente enfocarte en una actividad, es posible que vuelva la parálisis cuando te encuentres con alguno de estos pensamientos: “no puedo”, “no sé” o “no tengo tiempo/dinero”.

Tenemos en la cabeza estas tres afirmaciones categóricas todo el tiempo: “no sé qué hacer, por eso no actúo”, “no puedo cambiar, es muy difícil”, “necesito más tiempo o dinero, ahora mismo no puedo hacer nada”.

Podemos pasar días y días dándole vueltas a esos “no sé, no puedo, no tengo” sin llegar a ningún sitio, porque las afirmaciones nos meten en un bucle sin salida. O bien… podemos elegir transformar esas frases a preguntas y advertir cómo cambia la cosa:

  • No puedo —–> ¿Y cómo SÍ podría? ¿Qué necesito para poder?
  • No sé —–> ¿Qué puedo hacer para saber, para encontrar la respuesta?
  • No tengo tiempo/dinero —-> ¿De qué forma podría conseguir más tiempo o más dinero? ¿Qué cosas puedo hacer o dejar de hacer?

Si te fijas, en el segundo caso nuestra mente se mueve espontáneamente a buscar una respuesta, ése es el gran poder de las preguntas. Lejos de mantenernos atascad@s en un problema (el no sé/no puedo) las preguntas nos incitan a buscar alternativas y soluciones, ponen en movimiento nuestros recursos mentales.

Acostúmbrate a pasar tus afirmaciones negativas a preguntas, y de este modo haz que tu mente busque con entusiasmo nuevas alternativas, las que necesitas.

 

BUSCA EL SENTIDO ESPIRITUAL DEL BLOQUEO.

Hay una cosa más que podríamos hacer cuando nos encontremos en esta desagradable situación de parálisis, confusión o estancamiento. Y es encontrarle el sentido. El sentido profundo o sentido espiritual, como más te guste llamarlo.

Piensa en esta situación incómoda de bloqueo o desesperanza que estás viviendo. ¿Y si está pasando por algo? ¿Y si todo esto ocurre para ayudarte a encontrar una nueva manera de vivir, más alineada con lo que tú eres?

Encontrar el sentido a una situación requiere, antes de nada, analizar lo que nos ha conducido hasta ella. ¿Hemos estado desconectad@s de nuestros verdaderos deseos? ¿Hemos vivido sin conciencia, sin reflexión, actuando de forma automática? ¿Nos ha faltado hacernos valer ante los demás? ¿Nos hemos dejado llevar por lo que querían otras personas o por ideas obsoletas? ¿Ha sido el miedo al fracaso nuestro gran saboteador, años y años, lo que nos ha conducido a este estancamiento vital? En definitiva, toca hacerse las preguntas:

 

“¿Por qué estoy en este punto? ¿Qué acciones repetidas, quizás sin darme cuenta, me han traído hasta aquí?”

 

En segundo lugar, encontrar el sentido o propósito espiritual de una experiencia supone extraer un aprendizaje de ella. Es bien sabido que los momentos duros de la vida pueden contener las enseñanzas más hermosas. Aunque a nadie le gustan las circunstancias difíciles, cuando las atravesamos con conciencia es cuando más podemos crecer y aprender.

Este bloqueo está en ti por alguna razón: ¿qué tienes que aprender? ¿qué decisión te invita a tomar? Tal vez es necesario que vivas esta experiencia para reencontrarte con tu fuerza interior, necesaria para encarar nuevos retos. O quizás necesitas pasar por un período oscuro para tratar a los demás con más humildad y compasión.

En definitiva, en este cuarto paso se trata de que te hagas la pregunta de “¿Por qué y para qué estoy viviendo este bloqueo?” y muy probablemente pensar en eso te tranquilice. Cuando las personas vemos un sentido a nuestras circunstancias, cuando vemos que quizás necesitábamos vivir esos momentos difíciles o apáticos, nos sentimos mejor, más plenos y una lucecita se enciende al final del camino.

Resumiendo:

Si verdaderamente te sientes agobiad@, encadenad@ a una situación que no te gusta o con angustia porque no sabes qué dirección tomar, prueba a seguir estos pasos:

1) Empieza a moverte, como sea, empieza a desperezar tus miembros físicos y tus ideas mentales. En esta primera fase no hace falta que sigas ningún orden ni te preguntes nada, simplemente ponte en circulación.

2) Ahora haz este movimiento más enfocado, dale una dirección determinada. Elige un hábito con el que puedas comprometerte durante un tiempo o bien pon reglas muy sencillas en tu día a día (horarios, límites, planificar actividades, etc) que te den estructura y orden.

3) Cuando te asalten pensamientos paralizantes conviértelos en preguntas del tipo “¿cómo podría?” Por ejemplo: ¿Cómo podría tener más tiempo? ¿Cómo podría encontrar la respuesta? Pensar en forma de preguntas te dirige hacia la búsqueda de soluciones o alternativas, no te deja pensando en bucle sobre el problema.

4) Busca un sentido a la situación que estás viviendo. Cualquier experiencia difícil se puede convertir en algo trascendente y transformador si le encontramos un para qué, un propósito mucho más amplio dentro de nuestra vida. ¿Qué puedes aprender de esto que te está pasando?

 

“Cualquier bloqueo puede ser una invitación hermosa a mirar la realidad de otra manera y replantearnos si estamos utilizando bien esta preciosa vida que tenemos entre las manos.”

 

Referencias:

Gabrielle Roth

 

 

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