EFECTOS DE LOS ESTEROIDES ANABOLIZANTES EN EL CORAZÓN

EFECTOS DE LOS ESTEROIDES ANABOLIZANTES EN EL CORAZÓN

 

esteroides mdlatino e1502459656418 EFECTOS DE LOS ESTEROIDES ANABOLIZANTES EN EL CORAZÓN

 

La mayoría de los trabajos que han analizado los efectos probables de la utilización de esteroides anabolizantes en el corazón han presentado estudios de casos clínicos aislados. Sin embargo, la publicación en la literatura médica de casos clínicos aislados presenta, según Friedl y col. (1993), algunos problemas metodológicos:

1) un médico que está estudiando un problema de salud determinado en un deportista y que descubre que dicho deportista utiliza esteroides anabolizantes, puede pensar que ese problema de salud está relacionado con la ingestión de dichas sustancias y publicarlo. Sin embargo, nunca se podrá demostrar si existe una relación causa a efecto entre la enfermedad y la utilización de esteroides anabolizantes,

2) muchos deportistas pueden decidir dejar de tomar esteroides anabolizantes cuando empiezan a tener problemas de salud y decirlo o no a su médico, que a su vez puede publicarlo o no en una revista científica. Puesto que lo más habitual es que estos casos no se publiquen, la incidencia de estos problemas podría ser en realidad mucho mayor que la que se deduce de los casos publicados.

3) normalmente solamente se suelen publicar casos graves que provocan enfermedades graves o mortales. Si no se publican muchos casos de problemas leves o menos graves de salud, el número de casos reales también sería mucho mayor que el de los casos publicados. Por todos estos motivos, conviene tener en cuenta que, probablemente, el estudio de casos clínicos aislados es insuficiente y no permite generalizar o establecer relaciones de causa-efecto entre utilización de esteroides anabolizantes y desarrollo de enfermedades del corazón. Sin embargo, los casos clínicos deberían permitir reflexionar sobre el tema y estar alerta para prevenir la aparición de posibles complicaciones.

Los trabajos publicados en la literatura sobre los probables efectos de los esteroides anabolizantes sobre el corazón han estudiado dos aspectos: 1) la influencia sobre el tamaño del corazón, y 2) la influencia sobre la aparición de enfermedades del corazón.

 

Efectos sobre el tamaño del corazón.

McKillop y col. (1989) publicaron un estudio ecocardiográfico de un fisioculturista de 23 años que había utilizado esteroides anabolizantes en grandes dosis durante 8 años, aunque de manera intermitente. Los autores encontraron que el tamaño del ventrículo izquierdo de dicho deportista era muy superior al de otros deportistas de elite, y muy similar al de los sujetos que tienen una enfermedad severa de las válvulas del corazón. Sin embargo, dicho fisioculturista estaba aparentemente en buena salud y no se pudo saber si existía una relación entre el tamaño del corazón y la utilización de esteroides anabolizantes.

Existen algunos trabajos que han estudiado el tamaño del corazón de deportistas que se entrenaban en disciplinas de fuerza y que ingerían esteroides anabolizantes, y lo compararon con el corazón de otros deportistas que no los utilizaban. En alguno de esos estudios no se encontraron diferencias en el tamaño del corazón entre los dos grupos de sujetos (utilizadores y no utilizadores) (Salke et al 1985). Sin embargo, en otro trabajo realizado por Sachtleben y col. (1993) se estudió el tamaño del corazón, por ecocardiografía, de 11 levantadores de pesas que utilizaban esteroides anabolizantes y de otros 13 levantadores que no utilizaban dichas sustancias. Además, se estudió al grupo de los utilizadores cuando llevaban 8 semanas utilizando las sustancias y cuando dejaron de utilizarlas durante varias semanas. Los autores encontraron que el grupo de sujetos que utilizaban esteroides anabolizantes presentaba una masa del ventrículo izquierdo significativamente mayor que la del grupo de no utilizadores. Sin embargo, a las pocas semanas de dejar de utilizar los esteroides anabolizantes, el tamaño de corazón de los antiguos utilizadores se reducía y era similar al del grupo de no utilizadores. Otro estudio más reciente también ha encontrado un aumento del tamaño del ventrículo izquierdo en mujeres levantadoras de pesas que utilizaban esteroides anabolizantes (Urhausen and Kindermann 1999).

El análisis realizado sugiere que la utilización de esteroides anabolizantes se puede acompañar en algunos casos de un aumento significativo del tamaño del ventrículo izquierdo. Sin embargo, parece ser que dicho aumento es reversible porque cuando se dejan de utilizar dichas sustancias, el tamaño del corazón vuelve a la normalidad en unas pocas semanas. No se sabe la razón por la cual se produce este aumento del tamaño del corazón. Algunos autores sugieren que podría deberse a la existencia de un edema en las células del miocardio o a un exudado y daño de las mitocondrias (Sachtleben et al 1993).

 

corazon culturismo mdlatino EFECTOS DE LOS ESTEROIDES ANABOLIZANTES EN EL CORAZÓN

 

Efectos sobre el desarrollo de enfermedades del corazón.

Hemos encontrado 14 casos publicados en la literatura sobre enfermedades cardíacas en deportistas jóvenes que utilizaban esteroides anabolizantes. En todos los casos se trata de casos clínicos aislados y, como se señalaba anteriormente, conviene ser muy prudente en la interpretación de dichos estudios. Sin embargo, es importante comentarlos porque se trata de casos de enfermedades graves o mortales que se producen de modo anormal en sujetos muy jóvenes que utilizaban esteroides anabolizantes en dosis elevadas.

Cowart (1987) señaló un caso de un deportista, utilizador de esteroides anabolizantes, que murió de un ataque cardíaco a los 27 años de edad. Sin embargo, también indicó que el padre de dicho sujeto no había utilizado esteroides anabolizantes y también había muerto de un ataque cardíaco a la edad de 32 años.

Luke y col. (1990) refieren el caso de un fisioculturista, utilizador de esteroides anabolizantes en grandes dosis, que murió a los 21 años de edad de un ataque cardíaco. Los resultados de la autopsia mostraron la presencia de una fibrosis extensiva en el miocardio y la presencia de metabolitos de nandrolona y de ésteres de la testosterona. Sin embargo, los autores señalaron que no se puede saber si la muerte se debió a la utilización de esteroides anabolizantes o a otro motivo como, por ejemplo, una miocarditis vírica tóxica que no tuviese relación con los esteroides anabolizantes.

McNutt y col. (1988) refieren el caso de un especialista en power-lifting que sufrió un infarto de miocardio a los 22 años, aunque se recuperó del mismo posteriormente. Dicho deportista había utilizado esteroides anabolizantes orales e intramusculares durante 6 semanas. Los autores encontraron que el sujeto presentaba una elevada agregabilidad plaquetaria, que suele estar relacionada con un aumento de la posibilidad de producir trombos.

Huie (1998) refiere el caso de un levantador de pesas aficionado de 25 años que sufrió un infarto agudo de miocardio unas horas después de haber realizado una sesión intensa de pesas. Como antecedentes familiares de riesgo, el sujeto tenía un abuelo muerto de infarto de miocardio a los 40 años y un tío carnal que había sufrido un infarto a esa misma edad, aunque se recuperó del mismo. El tratamiento con esteroides anabolizantes previo a la aparición del infarto consistió en inyectarse intramuscularmente Decadurabolín durante 12 semanas, con una dosis comprendida entre 100 y 200 miligramos semanales, en dos ciclos de 6 semanas, intercalados por 4 semanas de descanso. El examen hemodinámico reveló la presencia de un trombo en la arteria coronaria anterior que desapareció cuando se le trató con infusión de uroquinasa. El sujeto se recuperó posteriormente y pudo llevar una vida normal.

Fineschi y col. (2001) refieren dos casos de muerte súbita de fisioculturistas que ingerían esteroides anabolizantes. El primero, de un fisioculturista de 32 años de edad, utilizador durante varios meses de grandes dosis de esteroides anabolizantes (testosterona propionato: 700 mg/semana; nandrolona: 200 mg/semana y estanozolol: 70 mg/semana), que murió mientras realizaba una sesión de entrenamiento de pesas. La autopsia reveló la existencia de un corazón de tamaño normal y unas arterias coronarias normales. Sin embargo, en 20% del ventrículo izquierdo se encontraron bandas de necrosis (muerte celular) agrupadas o diseminadas. Además, el análisis de orina reveló la presencia de esteroides anabolizantes exógenos. El segundo fisioculturista tenía 29 años, había estado utilizando durante meses esteroides anabolizantes (nandrolona: 250 mg/semana y stanozolol: 350 mg/semana) y fue encontrado muerto por la mañana en la cama. La biopsia reveló el mismo tipo de lesión que en el anterior fisioculturista, sin observarse lesiones de las arterias coronarias. También en este fisioculturista, el análisis de orina reveló la presencia de esteroides anabolizantes exógenos.

Nieminen y col. (1996) encontraron serios problemas cardiovasculares en 4 levantadores de pesas que utilizaron esteroides anabolizantes durante varios años. Uno de ellos presentaba fibrilación ventricular durante el ejercicio, otro tenía un trombo en una arteria de una pierna y los otros dos tenían signos y síntomas de insuficiencia cardiaca (uno de ellos con trombos masivos en los dos ventrículos). Algunos de estos 4 sujetos presentaban signos de fibrosis en el miocardio.

Sullivan y col. (1999) refieren el caso de un joven fisioculturista utilizador de grandes dosis de esteroides anabolizantes que presentó una fibrilación auricular que no desapareció durante las 10 semanas posteriores a la finalización de la utilización de esteroides anabolizantes.

Godon y col. (2000) refiere el caso de un joven fisioculturista de elite que desarrolló un infarto de miocardio. Dicho autor refiere que el único factor de riesgo que presentaba el citado deportista era que estaba utilizando grandes dosis de esteroides anabolizantes desde hace muchos años.

Tischer y col. (2003) refieren el caso de un fisioculturista de 32 años utilizador de grandes dosis de esteroides anabolizantes durante varios años que murió de un paro cardiaco. La autopsia reveló que el sujeto presentaba un corazón hipertrofiado, trombos en las arterias coronarias, infarto de miocardio, trombos en los ventrículos y embolias.

Por último, McCarthy y col. (2000) refieren el caso de fisioculturistas utilizadores de grandes dosis de esteroides anabolizantes que desarrollaron una enfermedad cardiaca grave porque produjeron trombos en el interior del corazón que provocaron posteriormente embolias graves.

Aunque estos 14 casos sugieren una posible relación entre la utilización de esteroides anabolizantes y el desarrollo de enfermedades del corazón , la realidad es que, como señala la American College of Sports Medicine, esta relación no está demostrada científicamente (American College of Sports Medicine 1987). Será necesario realizar estudios epidemiológicos más rigurosos para poder afirmar o rechazar esta posible relación. Sin embargo la gravedad de estos casos es de tal magnitud que debería ser suficiente para no recomendar la ingesta de esteroides anabolizantes. En cualquier caso, como se ha señalado a lo largo de este capítulo, debería realizarse periódicamente un seguimiento cardiovascular y de factores de riesgo a los sujetos que utilicen esteroides anabolizantes en grandes dosis, así como aconsejarles que dejen de utilizarlos.

No se sabe la razón por la cual la utilización de esteroides anabolizantes favorecería, en algunos casos, el desarrollo de enfermedades cardíacas. Algunos autores creen que la utilización de dichas sustancias podría favorecer un aumento de la agregación plaquetaria y, por lo tanto, de la formación de trombos y la aceleración de la arteriosclerosis (Ebenbichler et al 2001,Ferenchick and Adelman 1992,McNutt et al 1988). Otros autores sugieren que la utilización de esteroides anabolizantes podría favorecer el desarrollo de la arteriosclerosis (Godon et al 2000), de alteraciones en la repolarización ventricular (Stolt et al 1999), o aumentar la toxicidad a las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) de las células miocárdicas del corazón o de las neuronas que lo inervan (Fineschi et al 2001,Urhausen and Kindermann 1999). Estas alteraciones parecen ser mayores cuanto mayor es la dosis utilizada (Zaugg et al 2001) y podrían favorecer la aparición de las necrosis (muerte celular) que se han encontrado en alguna de las autopsias realizadas.

 

REFERENCIAS:

Esteban Gorostiaga Ayestarán
Centro de Estudios, Investigación y Medicina del Deporte de Navarra.

Alto Rendimiento Deportivo del Comité Olímpico Español y de la Universidad Autónoma de Madrid)

 

 

 

Comentarios: