BRAD ROWE Y LA CIENCIA UNDERGROUND

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POR Ignacio Arienza, staff MD Latino España


El culturismo y la ciencia siempre han sido dos temas que han estado muy relacionados. Aun así, para el mundo exterior, los culturistas son animales descerebrados que sólo saben levantar pesas (como si eso fuese fácil).

Cada vez es más común el escuchar a grandes médicos dar crédito al culturismo como gran impulsor del conocimiento científico sobre el cuerpo humano y sus distintos mecanismos debido a la locura de éste y el gran conocimiento “underground” sobre salud, nutrición, entreno, fármacos, descanso, anatomía y demás.

Hace unas semanas, el culturista profesional retirado y entrenador de celebridades (entre ellas Mike Tyson) Brad Rowe, sufrió una rotura total de su cuadriceps izquierdo jugando al baloncesto con unos amigos. Es una lesión muy dura y seria, ya que hay un desprendimiento completo del cuadriceps con el hueso de la rodilla, dejando la pantorrilla sin movilidad alguna. Lógicamente, requiere de una operación de emergencia para juntar de nuevo el cuadriceps con su inserción en la rótula. Tras la operación suelen esperar meses y meses de rehabilitación sólo para recuperar la movilidad completa de la articulación.

El tiempo usual de recuperación suele ser entre los 6 y los 8 meses sólo para eso, recuperar movilidad articular y fuerza motriz básica. El problema para un culturista es que la fuerza que tiene, no es fuerza básica, y una recuperación completa para encontrarse como estaba antes, puede llevar años. Por ejemplo, el culturista professional, Evan Centopani, tuvo la misma lesión en 2017 y todavía no ha vuelto a competir.

Claramente, es una lesion grave que requiere de meses y meses de terapia y tranquilidad para recuperarse… Una vez más, el conocimiento “underground”, presente en el mundo del culturismo, ha impresionado a la ciencia y a la medicina tradicionales cuando Brad Rowe compartió su protocolo de recuperación diseñado por él mismo. Un protocolo basado en suplementación natural, péptidos, farmacología deportiva y una dieta cetogénica, baja en carbohidratos para controlar la inflamación. Un protocolo completamente rompedor que según Brad, le permitirá recuperarse en tiempo récord.

Pasadas unas semanas, vemos a Brad entrenando de nuevo, con un rango de movimiento articular mucho mayor de lo que la medicina tradicional esperaría a estas alturas de la recuperación, sin dolor y feliz. Esto hace que nos cuestionemos algunas cosas como:

–¿Por qué hay una campaña global de difamación por parte de los medios en contra de los esteroides anabólicos y sus derivados?

–¿Por qué son ilegales en la mayoría de países cuando se ha probado cientos de veces que cuando se usan con responsabilidad y conocimiento son una gran ayuda?

–¿Por qué la medicina tradicional nunca depende o recomienda suplementación natural para la recuperación de lesiones o enfermedades y en cambio mandan drogas costosas y con una larga lista de efectos secundarios?

–¿Son los doctores que mandan este tipo de protocolos conscientes de aquello que desconocen?

–¿Por qué constantemente, hasta para la más mínima molestia recetan compuestos increíblemente dañinos para el organismo como los antiinflamatorios o los antibióticos?

Preguntas para no dormir que cada uno debe contestar a su manera de la manera que le parezca más lógica, ya que las respuestas son siniestras y complejas.

Mientras tanto, los culturistas seguirán como siempre a su bola, riéndose de los que se ríen de ellos e impulsando a la ciencia a nuevos límites y logros, aunque sea una ciencia demonizada.